9-6 Osa t’òun ti bara – La madurez afectiva

De este Odù hoy quiero  conversar al respecto, sobre todo de cómo la inteligencia domina a la fuerza, en este articulo quiero comentar solo este refrán, relacionado no a la inteligencia racional, sino mejor a la madurez emocional, a lo que llamamos madurez afectiva.

Muchas veces podemos ver como se dice que los jóvenes de ahora tardan más en llegar a la madurez que en otras generaciones del pasado. Les cuesta asumir responsabilidad y saber enfrentarse a las dificultades de la vida, y las cosas se hacen cada vez más difíciles de encontrar.

Cuando buscamos en Internet al respecto de la madurez afectica podemos encontrar que es un estrato de la personalidad muy relacionado con lo biológico (el nivel de glucosa en sangre, las hormonas, etc.) La afectividad está relacionada con la respuesta a la pregunta: “¿Cómo estás?”. Esta madurez afectiva tiene mucho que ver con la propia apreciación que hacemos de nosotros mismos y de los demás.

Para lograr una personalidad equilibrada y libre, es conveniente educar en las virtudes, y, especialmente en la fortaleza y en la templanza. Con ellas cada uno podrá ser más dueño de sí mismo; y por lo tanto más libre y más feliz.

Es importante definir fortaleza y templanza, para poder continuar con este enfoque del Odû que trato de difundir. La templanza está relacionada con la moderación o sobriedad del carácter, mientras que la fortaleza es la forma de vencer los obstáculos con la ayuda de la inteligencia y la voluntad.

Una persona a la que le faltan virtudes, especialmente las dos ya mencionadas, no será libre sino esclava de sí misma, de los demás, de todo. Esta situación puede generar inseguridad y angustia.

Entonces la persona en este caso inmadura presenta dificultades de adaptación: por lo tanto choca con los demás y podría presentar trastornos de personalidad. Los síntomas que aparecen en estas personas serán especificados más adelante, todo ello para procurar el bien de las mismas y que procuren luchar contra el ibi de dicho Odù.

Para lograr una personalidad equilibrada y libre, es conveniente educar en las virtudes, y, especialmente en la fortaleza y en la templanza.

Además, en la sociedad actual, debido a la filosofía imperante, cada vez se hace más difícil la práctica de la fortaleza y de la templanza. Hoy en día, los planteamientos hedonistas (epicúrea), consumistas y materialistas “ahogan a niños y jóvenes” y les dificultan desarrollarse con normalidad. Por ejemplo, es mal visto, exigirse a uno mismo, no disfrutar de algunas cosas o no comprar el último modelo de lo que sea.

La personalidad madura se consigue por un adecuado desarrollo de la inteligencia y la voluntad. Este proceso dura toda la vida. Siempre habrá que vencer los estados de ánimo o evitar la pereza. Si por medio de la inteligencia y la voluntad conocemos nuestros estados de ánimo, podremos controlar su desarrollo y evitaremos un sin fin de problemas.

Dos tendencias fundamentales de la personalidad son moverse y experimentar. Estas tendencias son propias de la infancia. A partir de los siete u ocho años empiezan a prevalecer las tendencias del valer y del poder. Si en la formación del carácter no se han satisfecho estas tendencias, nos encontraremos ante la inmadurez afectiva. La necesidad de ser valorado y aceptado de cada persona es tan fuerte que se pone a su servicio tanto la inteligencia como la voluntad.

 Rasgos de comportamiento Ibi del Odù

De la falta de valoración y aceptación, surgen las personalidades inmaduras. Todas ellas tienen en común la inseguridad. Esta inseguridad tiene los siguientes rasgos:

  • Sentimiento de inferioridad. Esto hace que las personas se comparen con los demás y que tiendan a ver lo negativo.
  • Angustia y nerviosismo.
  • Perfeccionismo.
  • Rigidez. La inseguridad lleva a aprender pocas cosas y a hacerlas constantemente, porque es lo que cada persona domina. Esta conducta puede provocar conflictos con los demás, ya que los demás tienen otras formas de actuar o de pensar.
  • Pesimismo: Miedo a equivocarse.
  • Inseguridad que conduce a la duda y a la indecisión. Los inmaduros dependen siempre de alguien o de las innumerables metas que se van marcando.
  • Obsesivos. Como estas personas “no pueden cometer fallos”, lo planean todo.
  • Elevada autoexigencia.
  • Extroversión. Las personas inseguras se vuelven hacia los demás, pero no se conocen.
  • Baja tolerancia a la frustración. El más mínimo contratiempo les hunde.
  • Inestabilidad de ánimo.
  • Respuestas emocionales desmesuradas.
  • Susceptibilidad.

Como consecuencia de todo ello pueden aparecer obsesiones, depresiones, fobias y angustia.

Nota: Basado en el escrito “La madurez emocional de ecojoven.com”

Nota2: Este escrito fue basado además en el refran, de como la “inteligencia domino a la fuerza”, para muchos que se dicen “versados en Ifa” solo explicarian cosas tan pueriles como “no te dejes dominar por la rabia”, pero a estos personajes les quiero dejar MUY claro que Ifa es una ciencia, por lo tanto mucho de lo que HOY vemos como “madurez afectiva” lo podemos ver reflejado en Ifa en sencillos refranes, pero que estos hablan mas de lo que aparentemente son, hoy en dia hay mejores maneras de coadyuvar a lograr que los seres humanos sean mas felices, una demostración sencilla es este escrito que les he dejado.

Onareo.

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